
Son cientas, miles, cada día pasan delante de nosotros decenas de ellas pero no tenemos ni idea de identificarlas. Cada una de ellas representa la posibilidad de vivir otra realidad, una realidad paralela a la que hemos escogido, en otros escenarios, con otras personas, viviendo otras sensaciones.
La oportunidad de conocer a alguien, la oportunidad de cruzarte con esa persona, la oportunidad de haber ganado ese concurso, la oportunidad de no haber cogido ese maldito coche……………
Demasiado complejo para una realidad tan simple como la nuestra, si lo pensamos nos agota, es demasiado inmenso para controlarlo. Ni siquiera podemos permitirnos el lujo de pensar en ellas. Que hubiera pasado si?
Eso siempre está en nuestra cabeza y a veces sale de nuestra boca. Y si? y si?
Y si hubieramos cogido antes el billete? Y si no hubieras dicho eso? Y si hubiera hecho esto otro? Demasiado complejo, todo es demasiado complejo.
No vale la pena pensar en que hubiera sido. Lo que hubiera sido no existe, no tiene importancia, no forma parte de nuestras vidas. Tenemos que tomar cientos de decisiones diariamente, algunas parecen insignificantes y acabarán determinando nuestro futuro, otras nos preocupan en exceso y acaban sin dar sus frutos. Lo que hubiera sido no importa, importa lo que va a ser, o mejor aún, importa lo que puede ser.
Por eso, cuando nos enfrentamos a alguna decisión tenemos que tener la certeza que no hemos elegido lo mejor, hemos elegido lo que hemos querido. Pero es nuestra decisión y lo que importa a partir de ese momento no es que hubiera pasado si.., sino que esta pasando y que puede pasar. Hay que vivir la vida pensando en el presente casi siempre y mirando al futuro de vez en cuando.
Todo lo demás no importa, no existe.
Nada nos determina, nada nos ata, todo es cambiable, toda realidad puede modificarse hacia lo que queremos realmente. No existen las oportunidades perdidas, existen las posibilidades infinitas. A lo mejor no es el camino que habías pensado, pero ten la seguridad de que en algún momento podrás coger un desvío y volver hacía tu objetivo.
Son las 2 de la mañana, tengo que levantarme en seis horas. Hoy mis objetivos siguen siendo los mismos, pero los caminos han cambiado. No me importa, esperaré hasta el próximo desvío, cogeré aire profundamente y volveré a intentarlo.
Y si?
Y si mañana nos levantamos y buscamos juntos el camino?
Ten por seguro que yo te ayudo, buenas noches falso destino.
Publicado en
Reflexiones Mentoladas |