Archive for Julio, 2008

Jul-31-2008

TRAS LA VENTANA

Fuera el cielo amenaza con derramar con furia litros de agua, dentro de mi cuarto, la melancolía con  que te recuerdo amenaza con derramar miles de lágrimas. Tras la ventana me espera un mundo igual de gris que los pensamientos que me acechan, da igual que cambie de posición, que me siente frente al ordenador, que navegue sin rumbo buscando algo que me haga olvidarte aunque sólo sea por un instante.

Nunca había vivido un verano tan frío, ni había prestado tan poca atención al sol, quizá debiera abrir la ventana y dejar que entrara algo de aire limpio en esta habitación, pero prefiero regocijarme en su ambiente cargado de tristeza provocada, de angustia constante y de dolor.

En un descuido de mi depresión la ventana se entreabre y al ir a cerrarla te veo apoyada en el muro de la estación, rebuscando en tu bolso desesperada un ticket de viaje, un documento importante o un teléfono que llama tu atención.

No te recordaba así, de hecho creo que ya ni te recordaba, solo me perdía en la evocación de aquellos días llenos de calor en los que el sol no salía, lo fabricábamos cuidadosamente a lo largo del día.

Mientras sigo perdido en este divagar sin sentido, apenado y asqueado por tanto y tan empalagoso pareado, vuelvo a mirar por la ventana y veo tu mirada fija en mi cara. Abro la ventana seguro de que todo serán de nuevo rayos de sol, felicidad y sonido de campanas y de repente tu dedo se mueve, se levanta y ya firme y erguido, me manda a tomar por el culo.

Yo, impasible, dejo a un lado los pareados mentales, las metáforas, las personificaciones y la melancolía, abro bien las contras de la ventana y los pulmones y te grito con toda el alma que eres una hija de la gran puta, que te puedes meter ese dedo por el culo y que te odio con todo mi ser. Tras el escupitajo despectivo de rigor, cierro las contras, me siento frente al ordenador y de repente, ya descargado de tan pesada carga, todo es verano de nuevo, puedo navegar y descubrir mil mundos ajenos y no volver a pensar en ti.

(Necesito unas vacaciones)

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Jul-28-2008

QUIERO UN RELOJ

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“Quiero un reloj sin manecillas”, dijo mi padre, “Hecho papá, yo te fabricaré uno”, colgué el teléfono y me senté a pensar en como empezar.

En veinte años dedicados al estudio y la fabricación de los complejos sistemas técnicos que comprenden un reloj, jamás, en la vida, se me había planteado un reto similar, fabricar un objeto de precisión milimétrica que nunca sería puesta a prueba. ¿Un reloj sin manecillas? ¿Para qué?¿Con qué fin?¿ Cómo lo podía fabricar? Volví a llamar.

“Papá, tú estás seguro?, ¿sin manecillas?, ¿me puedes decir por lo menos para qué quieres un reloj que no te marque la hora?”, “Porque ya viví lo suficiente hijo, no me apetece saber cuánto me queda para que a esto le dé por terminar”, volví a colgar el teléfono.

A la semana siguiente, llegó un paquete a casa de  mi padre. Era un libro sin título ni ilustración en el exterior. Lo abrió por la primera página y tampoco encontró nada, solo el blanco crudo del papel. Hizo lo mismo con las páginas restantes, tardó una hora en leer un libro que no tenía nada escrito.

- Hijo, ¿se puede saber qué es lo que me has enviado?

- Es tu reloj papá, aquel que tanto querías.

- No lo entiendo, ¿a dónde quieres llegar?

- Olvídate del tiempo, tan sólo coge un bolígrafo, lápiz o pluma y escribe todo lo que quieras sobre tu vida. Cuando hayas terminado quizá hayas conseguido dilucidar tu hora.

- ¿Qué hora?

- Aquella en la que puedas empezar a vivir sin mirar atrás.

- Eso ha sido un golpe bajo.

- Tómate tu tiempo, me encantará leerte.

(Lo prometido es deuda)

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Jul-23-2008

LEY DE MUERTE

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La muerte estaba esperando en la esquina, no a la vuelta, sino en la misma esquina, apoyada y desafiante, apurando un cigarro con una pierna flexionada, apoyada sobre la pared, mirando hacia el cielo para poder apreciar mejor las oes que formaba con el humo. Cómo no, estas eran perfectas, tan perfectas como la muerte en sí misma.

A ella no le hacía falta esconderse, la muerte no se esconde, se presenta, a veces con cita previa, otras sin avisar, pero pocas veces se va sin llevarse lo que ha venido a buscar. “No es una cuestión de avaricia”, diría ella, todos le pertenecemos desde que nacemos y nosotros, insulsos, vivímos la mayor parte de nuestras vidas atemorizados por su incómoda visita, recreando en nuestras cabezas mil muertes propias, pensando cómo y cuándo será, rezando a nuestros dioses para que tarde en venirnos a buscar y que, cuando lo haga, venga y nos lleve sin titubear, su duda sería una eterna agonía y su seguridad un rápido final.

Y ahí estaba ella, apurando el cigarro, formando oes con una pierna flexionada y apoyada sobre la pared, divertida y tranquila, sabiendo que esta vez él no se iba a escapar.

- Buenas noches.

- Lo serán para ti.

- Creeme, sería peor que estuviera a la vuelta de la esquina y saltará sobre ti. Además, estoy vieja y aburrida, ahora me recreo más en la comodidad.

- No se te ve tan mal, sino fuera porque vas a acabar con mi vida intentaría seducirte con cuatro frases bien entrelazadas y una invitación a una copa. Tienes que follar divinamente.

- Siempre me has caído bien, pero hoy voy con un poco de prisa.

- Quizá puedas concederme un último cigarro, ya sabes, como el reo que pide un pitillo para exhalar sus penas antes de recorrer el pasillo y que le frían los sesos con un movimiento de palanca.

- No veo por qué no, sino te importa te lo enciendes por el camino, como te dije antes, voy con algo de prisa, pero siempre hay tiempo para una agradable conversación hasta llegar al final del pasillo.

- Muy considerada, ¿Mucho trabajo?

- Venga ya, hablemos de ti, yo siempre tendré tiempo para charlar, no sabes lo eterna que puede hacerse la inmortalidad. Dime, ¿Qué te ha quedado por hacer?

- ¿Hablas en serio? solo tengo 28 años, acabo de nacer, eso para ti será un suspiro, lo que dura un cigarro,  para mi no creas que es mucho más, acabo de empezar a andar y ya voy a morir.

- Ya, es una pena, cosas del destino.

- No me jodas anda, no me vengas con esas. Supongo que me quedan mil cosas por hacer, tener un hijo, escribir un libro, plantar un árbol. Luego habría otras menos universales, pero igualmente importantes. Tirarme en paracaídas, viajar sin rumbo por el mundo, conocer a la mujer de mi vida para darle la oportunidad de dejarme tirado, hacer un trio, apostar mil al rojo en un casino de Las Vegas, casarme un par de veces, probar a acostarme con un tio, aprender a tocar la guitarra, pelearme con mis vecinos, drogarme hasta perder el sentido, seducir a una condesa con un perfecto francés, rodar una película, bailar un tango en la muralla china…

- Espera, espera, ¿Y porqué coño no has hecho  nada de eso?

- Supongo que pensé que tendría tiempo para cumplir mis sueños mientras sacaba adelante mis obligaciones.

- Quizá equivocaste tus obligaciones.

- Ley de vida supongo. ¿Hemos llegado?

- Si, pero termínate el cigarro, ahí dentro no se puede fumar.

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Jul-22-2008

DURTEZAS

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Supongo que es necesario dudar de todo en un momento determinado, lo que acojona es ver que el tiempo pasa y por el horizonte no asoma ni una sola certeza.

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Jul-21-2008

ORGASMOS MUSICALES

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Ya estoy de vuelta de un viaje relámpago de fin de semana a Madrid en el que lo único que he visto han sido, metros, taxis, buses, metros ligeros y aviones, además de, como no, un concierto detrás de otro.

El Summercase se presentaba como un escenario perfecto para dar rienda suelta a mis orgasmos musicales. En la misma puerta conseguí una entrada a menor precio de un matrimonio que dejaba todo por ver a Morrisey al día siguiente(La guerra de festivales sin sentido, los del FIB se traen a la cabeza de cartel a MAdrid para joder al Summercase).

Mi primera erección tuvo lugar al escuchar los dos últimos temas de The Kooks. Primer premio para la organización, ponen grupos de cabeza de cartel a las 6 de la tarde. Segundo premio: El suelo no es suelo, sino una superficie de piedras aplanada y perfectamente colocada para reventarte los pies.

En fin, ese mismo dia, Los Campesinos, con problemas de sonido, The Bredeers, narcolépticos perdidos, y ereccción de 90º con Kings of Leon (directo alucinante) y con Kaiser Chiefs, que siguen tirando de primer disco para sus directos y siguen siendo brutales.

Por ahí y de soslayo, vi a Sex Pistols (el punk no ha muerto, ellos lo han matado) y CSS, con un directo de andar por casa. Tiga, decepcionante, más por mi estado de salud que por su directo. Le di 5 minutos y luego me deje morir en el bus de vuelta.

El segundo día fue el de los orgasmos. Después de intuir a We Are Scientists con su último tema (puta organización) y ya con dolor de riñones, de pies y de cabeza por la cantidad de …. y de cabeza, tuve mi primer orgasmo con Blondie, poco intenso pero muy placentero. Hay que joderse, mis padres , con mi edad, fueron a un directo suyo y escucharon los mismos temas.

Les di cinco canciones y me fui a colocar, frente al escenario, para verme el directo de Interpol. Todo el viaje valió la pena por ver a ese grupo en directo, se me metieron los bajos en las venas y las guitarras bajo la piel y me deje llevar durante hora y media larga por un mar de erecciones musicales. Lo malo, y aqui viene la tercera medalla a la organización: Los mejores grupos coinciden en horarios. Me perdí casí todo el directo de Maximo Park, que más que para escuchar, era para saltar sin parar.

Me consoló ver luego a Richard Ashcroft dándolo todo en el escenario con The Verve. Cuando terminó la noche y mientras bailaba con Two Many Djs, mi cuerpo dijo basta y caí en coma musical. Hasta hoy.

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Jul-15-2008

SOLDADO DE MIL BATALLAS

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Es curioso, pasó por mi lado y no pude sino decirle 6 equivocadas palabras. No contento con eso, hice gala de mi falta de vocalización alcohólica para volver a repetírselas una vez más, esta vez añadiendo a su falta de sentido una extra de incomprensión. Gracias a Dios pude escudarme en el volumen de la música y salir de aquella penosa situación con un movimiento de mano que indicaba un “luego hablamos”. Una estrategia que me permitía salir airoso de la contienda, pero que me hacía más débil ante el posterior combate.

Parece ser que hasta el momento de la noche en que la volví a ver, me había dedicado a seguir derritiendo neuronas y cubos de hielo en vasos de tubo. Eso hacía la hazaña de volver a hablar con ella más difícil. Así que, aún percatándome de su presencia en aquel otro local, hice amagos descoordinados para evitar una mirada suya que me desnudara por completo.

Dado mi estado, era lógico que en un descuido me expusiera al peligro del contacto y, saliendo del baño, dónde uno se dedica a hacer pequeñas valoraciones de como va la noche mientras intenta que nadie le mee la pernera del pantalón, recibí una caricia frontal que ni pude ni quise esquivar. Todavía no recuerdo como conseguí salir de aquella dulce encrucijada, pero aún hoy sigo pensando que como buen soldado, debí haber peleado aquel lance sin titubear.

Curiosa la vida de un soldado nocturno, siempre entre la disyuntiva de querer conquistar los más preciados territorios y el miedo de morir en la batalla que le llevaría a ellos.

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Jul-11-2008

AMANECERES

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Recuerdo con verdadera repugnancia aquellos días en los que me pudrí a tu lado bajo el sol de San Diego. Emborrachábamos a los días  y drogábamos a las noches, con el corazón en el pecho, guiadas nuestras narices por irregulares caminos de blanca ansiedad irregularmente colocada sobre una superficie de cristal.

Odiaba los espejos, sabías que me aterrorizaba verme en aquel estado a tan poca distancia, me daba claustrofobia ver como me acercaba y sentir que lo que esnifaba en realidad era mi reflejo, mi yo, aquel que permanecía intacto en el fondo de mi ser, ajeno a toda aquella cantidad de mierda.

Canjeábamos nuestros vicios con los billetes encanutados por el uso de la noche anterior y cada día, antes de que saliera el sol, cuando nuestros cuerpos empezaban a pedirnos un descanso, salíamos de aquellos antros de luz artificial para poner el coche a 180 por la carretera hacia el valle y ver el amanecer desde nuestras dos piedras. Eran nuestras, puestas ahí solo para nosotros, era nuestro momento, el único en aquel torbellino vital de emociones fracasadas en el que habíamos decidido vivir.

En ese momento salía el sol, nuestras mandíbulas nos daban una tregua y el silencio se apoderaba del entorno, toda aquella naturaleza inmensa que nos rodeaba quedaba paralizada por la salida del sol, ni un solo sonido, ni un solo movimiento que perturbara el nacimiento de aquella belleza astral. Un espectáculo único que se repetía cada mañana y que daba algo de sentido a nuestras vidas. Los cinco minutos más auténticos que compartimos a lo largo de cada uno de aquellos putos días.

Cuando dejaron de llegar los cheques de la editorial, vi como tu amor se alejaba en aquel descapotable rojo cuya matrícula rezaba “Try Again, isn´t pain”, conducido por una cuenta corriente más solvente que la mía. Después de aquello decidí que ya era hora de cambiar y me pase al whisky escocés, me producía menos resaca.

Hace cinco días, cuando me enteré de lo sucedido en el periódico, se me estremeció el alma y ni siquiera toda aquella cantidad de mierda que me metí por la nariz pudo activar mi cuerpo. Después de un viaje de tres días por un mar de drogas y alcohol en el que intenté en vano alejarme de tu recuerdo y de toda aquella puta tristeza, rendido, conduje como cuando éramos solo uno, como todas las mañanas antes de que saliera el sol, hacia lo alto del valle.

La naturaleza volvió a paralizarse conmigo para contemplar la salida del sol y yo, me arrimé todo lo que pude al borde del desfiladero y reproduje en mi imaginación el momento en el que decidiste lanzarte desde él. Resultaba tan siniestro como inevitable. Lo más curioso de todo aquello, era que me hacia feliz que hubieras decidido que aquel era el mejor lugar para dejar de existir.

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Jul-9-2008

GE8CIDIO

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Resulta tan cómico como aterrador, tan simbólico como significativo, uno puede pensar que plantan árboles de dinero con el abono de la indiferencia y, aprovechando, remueven un poco la tierra y entierran allí todas sus culpas y despropósitos. Me voy a contener, porque si fuera uno por uno, no dejaba títere con cabeza. Eso si, acojona bastante ver a Berlusconi con una pala en la mano, hoy se me heló la sangre mientras tomaba el café y ojeaba la portada de El País, con esta inquietante foto que dice mucho de cada uno de los “empaladores”.

Berlusconi y Sarkozy lo tienen claro,  son los más activos, se les ve familiarizados con la acción de enterrar, ocultar bajo tierra y poner encima algo bonito que desvie la atención. Mientras, Merkel mira la pala pensando que porqué la suya es tan pequeña y el “bueno” de Bush, por costumbre, la agarra como si fuera un rifle. En fin, que me han jodido el primer café del día, eso me pasa por leer la prensa a primera hora. Ahora entiendo por que se lee tanta prensa deportiva en este país.

(mira que me juré no escribir sobre estas cosas, perdonarme por la úlcera informativa matinal)

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Jul-8-2008

UNA BUENA NOCHE PARA SOBREVIVIR

Entré en esa habitación e intenté hacerte lo que mis amigos me dijeron que debía hacer. Por inercia, sin pensar, intentando que la realidad esquivara al juicio para llevarlo a cabo, nervioso y envalentonado, sabiendo que una duda razonable supondría retroceder sobre mis pasos y encontrarme con la muerte a manos de mis colegas, ya que no debían existir testigos, sino culpables por ejecución de esta ruindad que destapaba el tarro de las miserias humanas.No sabía que fuera tan fácil apretar un gatillo. Cuando vacié el cargador la adrenalina seguía apretándolo, pero ya no quedaba ni una bala que disparar ni un cuerpo en pie que la pudiera recibir.

Te cogí en brazos sin ni siquiera liberarte de la mordaza, te levanté sin esfuerzo y, sorteando los cadáveres de mis colegas, me dirigí a la puerta trasera del local. De fondo se escuchaba, por encima del murmullo general, el aplauso  hacia la inconfundible voz de Veronique, que con el tono y cadencia de sus cuerdas vocales, conseguía conquistar la estancia con su ejército de estrofas.

Yo mientras, buscaba la manera de salir de allí con vida, entonces recibí dos golpes en la espalda, te bajé al suelo y te quité la mordaza.

“Yo sé como salir de aquí” me dijiste, “sígueme”. Por muy raro que me pareciera conseguí confiar en lo que decías y dejé que fueras tú la encargada de mi supervivencia. La última canción de la noche, la de la despedida de Veronique, la que anunciaba el cierre del local, estaba a punto de terminarse, y con ella, nuestro tiempo. No tardarían mucho en bajar el resto de los chicos, al ver lo sucedido no solo nos matarían, sino que alargarían el proceso lo indecible, mezclando la venganza con el placer del sufrimiento ajeno, un cóctel que no me apetecía probar esa noche.

“Por aquí”, rodaste el mueble bar y tras él, pude ver lo que a buen seguro era la entrada a un pasadizo. En ese momento caí en la cuenta de que aún no me había ganado la confianza del jefe. Y la verdad, sus sospechas hacia mi fidelidad no iban mal encaminadas.

Entramos agachados por el pasadizo y salimos por una rendija oculta tras un matorral en el lado norte del Parque que estaba a dos manzanas del local. Me agarraste de la mano y tiraste de mí para empezar a correr, en pocos minutos habíamos atravesado el parque, no había un alma en el camino y si la hubiera,  se mantenía resguardada en las sombras por algún oscuro motivo.

Entramos en un coche desvencijado y quedé asombrado por la facilidad con la que lo puenteaste y arrancaste. Yo no había conseguido articular palabra todavía, demasiadas emociones juntas, demasiadas sorpresas para una noche que comenzó con una partida de billar en un local de vuestro territorio y acabó contigo amordaza en el sótano esperando una muerte segura.

“No tenemos mucho tiempo, nos tienen que estar buscando, tendrán a gente en cada calle que lleve a mi territorio, jugaremos al despiste”, te habías hecho cargo de la situación, tenías la sangre fría y el instinto al rojo vivo, estaba claro que está no era ni mucho menos la primera vez que te jugabas la vida. Para mí si, yo solo era el nuevo chico que se encargaba de los recados menores, a tu lado me convertía en un delincuente de medio pelo, sin experiencia y demasiado impulsivo para saber tomar las decisiones correctas.

Aparcaste el coche en una calle céntrica abarrotada de locales nocturnos y de personas que iban de un lado a otro con sus mejores galas y el billetero dispuesto a pagar una noche más de hueca diversión. “Aquí pasaremos desapercibidos”, después de ofrecerme tu primera sonrisa, me agarraste de la mano y nos mezclamos con el gentío, a pocos metros te desviaste hacía un callejón y tocaste la tercera puerta metálica de una manera un tanto particular, marcando una secuencia de golpes que sin duda, pertenecían a un código de entrada familiar. Antes de que se abriera la puerta te humedeciste los labios y me besaste y yo solo recé por que aquella maldita cerradura nunca cediera. Cuando lo hizo, me apuré en pedirte perdón por haber hecho el amago de liquidarte en aquella habitación. “Gracias por sentirlo así”, fue tu contestación.

La puerta se abrió y entramos en una estancia oscura. Al encenderse las luces pude ver a una docena de los vuestros de pie, alerta, con una mano en el gatillo y otra en la culata. “No te preocupes, ahora estás conmigo, ahora estás a salvo”.

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- Eso fue lo último que me dijiste antes de que me encerrarais aquí, ¿Es qué no lo recuerdas?

- Claro que lo recuerdo estúpido, una recuerda las noches en las que está a punto de morir más de lo que le gustaría.

- ¿Entonces?

- Lo siento, tengo que matarte, es la inercia del juego, si tu mueres, yo vivo, si tu vives, yo muero.

- Pensaba que estabas por encima de eso.

- Yo también, voy a la oficina a coger la pistola y en cuatro minutos volveré con uno de los chicos para liquidarte. Lo siento.

Cerró la puerta y se fue. Esperé, esperé pero la cerradura nunca sonó. Tenía cuatro minutos para salir de allí, estaba exhausto, deshidratado, dolorido pero tenía que hacer un último esfuerzo, aunque solo fuera por la inercia de la supervivencia.

“Gracias por sentirlo así”, le dije al aire, y luego no sin esfuerzo, me levanté y abrí la puerta. Era el momento de huir.

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Jul-7-2008

GRAFFITI

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Fecha: 02/07/08

Lugar: Entrada Parking, Padre Anchieta.

Autora: La Ex de Bakunin.

Tema:…

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