Archive for Febrero, 2009

Feb-24-2009

CARNAVALES ALTERNATIVOS

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Publicado en Teletransportándome |
Feb-12-2009

EL PAÍS DE NUNCA FELIZ

“Es usted feliz, le recetaremos la medicación más fuerte que existe para paliar este desorden psicológico lo antes posible, no se preocupe”

Eso fue lo que me dijo el doctor, uno de los mejores neurodepresores del estado.

En el país de la tristeza la gente no se ríe, sonríe forzada en situaciones de completo formalismo, como cuando un ser querido se va y tiene que dar el pésame, o cuando alguien pierde algo valioso y se le quiere transmitir un hondo pesar. En el país de la tristeza, la alegría y la felicidad están vistas como una antesala de la locura, por no decir como la locura en sí misma.

Resulta que nací aquí, en este país y desde pequeño ya me sentí diferente a los demás. En la cuna me reía a carcajadas y mis padres, asustados, evitaban mostrarme a sus amigos y conocidos, recluyéndome en mi cuarto mientras leían compulsivamente libros especializados en trastornos de la felicicidad en la niñez y mil y un artículos sobre el tema. No obstante yo nunca deje de sonreír y reír abiertamente acostado entre aquellos grises barrotes sin recibir ni una sola mueca de alegría.

Mi infancia fue más de lo mismo, parapetado tras un semblante triste y sombrío, aprovechaba cualquier momento de soledad para devorar con enfermiza compulsión literatura prohibida que caía en mis manos, fanzines caseros y mal grapados que relataban de manera cómica decenas de historias de la vida cotidiana. Se hacían llamar chistes y eran el modo de expresión más perseguido y castigado por las tediosas autoridades estatales.

En aquellos fanzines se hablaba de lejanos lugares donde la sonrisa dominaba los semblantes de sus ciudadanos y cuyo fin global era la obtención de la felicidad. Muy a mi pesar en mi juventud tampoco tuve la posibilidad ni las agallas de buscar aquella tierra prometida y con el paso del tiempo ya no tuve que esconder mi sonrisa por que simplemente la había olvidado.

Pasaron los años y con ellos los sueños y con ellos se fueron también las sonrisas prohibidas y las carcajadas escondidas. A mis  36 años, era un abatido, nostálgico y desolado ciudadano modélico con una cuenta corriente en la que los ceros se agolpaban en millones, viviendo en una lúgubre casita de las afueras, solo y aburrido, como mandaban los cánones sociales.

Un buen día, mientras dedicaba mi día libre a limpiar y deshacerme de mil trastos viejos del garaje, ví a una mujer quitar el cartel de “se alquila” de la casita de al lado. En aquel momento sentí una punzada en el corazón y me convencí rápidamente de que se trataba de una insuficiencia cardíaca, un trastorno de mi abatido corazón que terminaría fulminándome en aquel preciso instante, pero no fue así, aquella desbordante quemazón seguía hinchándome el pecho e intenté mantener la calma sin hacer el mínimo esfuerzo. De esta manera quedé medio encorvado, agarrando una caja semi apoyada en el suelo y con la mirada perdida atravesando aquel fino y roído cartón.

Noté como se acercaba aquella mujer al punto en el que permanecía inmóvil y decidí erguirme sin soltar la caja para presentarme en una situación más formal.

- Tristes Días caballero.

- Tristes días, permítame comunicarle mi más hondo pesar por su reciente incorporación al vecindario (aquel dolor en el pecho no me dejaba hablar con fluidez y acabé creando una conexión entre aquella extraña mujer y mi desconocida dolencia cardiaca).

- Oh, es un pésimo y educado detalle por su parte (aunque mantenía una compostura social intachable, sus ojos comunicaban un torbellino de emociones escondidas, quizás refrenadas por aquella fina película acuosa que hacía que sus ojos brillarán de una forma especial).

En aquel momento, quizás superado por mi dolencia cardiaca y la conversación, aflojé la carga de mis manos de tal manera que la caja cedió por la base y cayó todo su contenido al suelo. Eran notas, hojas y apuntes de mis años de instituto y justo encima de todos ellos, el fanzine nº 2 cómo última memoria de mi olvidada felicidad.

Aquella mujer miró  interesada el fanzine y cuando cayó en la cuenta de que se trataba de una lectura prohibida, lo miró aterrorizada, como si aquella portada le hubiera recordado algún pasaje traumático de su pasado.

Entonces me miró atónita y algo desorientada y me escrutó concienzudamente con aquellos brillantes y enormes ojos avellana, como si estuviera desnudando poco a poco mi cuerpo para poder observar mi alma. La distancia entre los dos se fue reduciendo y aquella dolencia que antes me preocupaba se convirtió en un continuo bombeo de sangre hirviente que circulaba desbocadamente por mis venas, encendiendo hasta el último rincón de mi cuerpo. Aquel acercamiento paró cuando nuestros labios se encontraron y se fundieron entre ellos fuertemente adheridos por nuestra saliva y enganchados por nuestras lenguas que se encontraban y se escondían, jugando entre ellas mientras yo creía que aquel momento sería demasiado intenso para mi fatigado corazón.

Ahora estoy aquí, sentado en una gris y melancólica consulta mientras un médico abatido me lee con una soporífera cadencia de ritmo los resultados de mis análisis anímicos. Tras la puerta de la consulta permanecen en pie dos agentes de las fuerzas del estado a la espera de órdenes para dejarme libre o llevarme  a un centro de rehabilitación anímico del estado. Si los resultados son extremadamente positivos, puedo llegar a ser una amenaza para el equilibrio de la sociedad. Gracias a dios estaba preparado para este momento y pude utilizar en las pruebas escritas y orales algunos trucos que escondieron con éxito mi inmensa felicidad.

- Así lo haré Doctor, espero poderme quitar esta angustiosas sensación de alegría lo antes posible para poder recuperar mi antigua y afligida vida.

El Doctor hizo una última llamada y pude escuchar a los pocos segundos, los pasos de los dos agentes alejándose de la puerta. Había superado la primera prueba.

- Recuerde volver aquí en dos semanas caballero, repetiremos todas las pruebas y tomaremos las medidas necesarias para terminar con sus trastornos anímicos. Pase usted una agónica tarde.

- Igualmente Doctor, hasta dentro de dos semanas.

Cuando salí de aquella oficina no pude contener una sonrisa victoriosa, agaché la cabeza, bajé por las escaleras de dos en dos para dejar escapar un poco de alegría y salí de aquel centro médico lo antes posible. En el coche me estaba esperando ella, mirándome fijamente con aquellas brillantes y divertidas avellanas fijas en mí, mientras yo casi trotaba en vez de andar, haciendo verdaderos esfuerzos para no saltar y gritar de felicidad.

- Dios mío estaba aterrorizada, pensaba que no ibas a poder superar todas aquellas pruebas cariño.

- Pues ya ves- dije sonriendo- resulta que tu cariño aún no se ha olvidado de ser un triste y patético ser humano.

- Ya  tengo los billetes, salimos esta noche desde una pista ilegal que está en las afueras. En menos de 24 horas habremos llegado a nuestro destino.

- Pues entonces arranca, que aún nos queda un largo camino para llegar hasta la felicidad.

Publicado en Vidas Paralelas |
Feb-10-2009

RELLENANDO HUECOS

El ser humano siempre tiende a rellenar los huecos de su vida, siendo asi que, si le faltan sueños, se carga de responsabilidades, si necesita amigos, se inventa hobbies, si carece de un amor verdadero, colecciona figuras del siglo XVI, comics de difícil obtención o los cromos de beisbol más extraños que pululen entre coleccionistas empedernidos. Si no tiene familia, adopta a cuatro mascotas exóticas que reflejen a aquellos que nunca tuvo o que tuvo y algún día perdió, si le falta cultura, te nombra a los titulares de todos los equipos de primera división, si se siente solo, devora con obsesión los realities y debates de medio pelo de la televisión, si se siente indefenso, se parapeta tras un rifle y un discurso que siempre termina con un “eso?con dos o tres tiros certeros lo arreglaba yo”, si no ha visto mundo, defiende a capa y espada todo aquello que descanse en los límites de su pueblo y ataca sin discusión a todo aquello que aceché a su alrededor, si nunca estuvo con un hombre o mujer,  los odia y desprecia por definición, si no tuvo una figura paterna, verá reflejados sus valores en aquel intachable dictador, si la tuvo y lo traumatizó, pensará que fue por el bien de su educación, si entra en estado de depresión, jurará que le han echado un mal de ojo, o que sufre por culpa de un espíritu acechador, sino tiene quien le escuche y le comprenda, descargará sus penas y miedos a traves de una fría barra y una copa de ron.

(No dejes que surja ni un solo hueco, ama, comparte, sueña, folla, llora, quiere, viaja, lee, piensa, arriesga, siente, grita, aprende, opina y vive. El límite lo pone nuestra imaginación)

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