EL AMOR ETERNO

Si le dices a un humano que jamás va a volver a follar ni a comer, lo más probable es que acabe rogándote que no le conviertas, aunque eso suponga rechazar la vida eterna. Hace doscientos años todo era diferente, el hombre parecía estar hecho de otra materia, mucho menos carnal y más etérea, el alma estaba por encima de los placeres terrenales. En la actualidad el hombre se regocija en todos sus vicios, aquellos a los que la fe católica decidió llamar pecados capitales y a los que el hombre moderno se acoge para dar sentido a su despreciable vida. Tanto es así que los vampiros más antiguos afirman que el hombre ya no es lo que era, que ya no sabe como antes, que su sangre esta agria y desabrida, corrompida quizás por esa nueva conciencia en la que todo vale si le ofrece un mínimo placer. Antes ese sin sabor solo se apreciaba cuando uno de los nuestros estaba famélico y lo que tenía más a mano era un miembro de la iglesia. Actualmente ese regusto rancio puede sentirse en todos y cada uno de los bocados que pululan por ahí.
Ryan está sirviéndose los restos de nuestra última victima con sus ojos extasiados fijos en mí, le encanta que vea como se alimenta. Me palpo la chaqueta en busca de mi cajetilla de tabaco, después de doscientos años aún no he conseguido desengancharme de mi último vicio humano, cada vez que me coloco un cigarro entre los labios no pasa mucho tiempo hasta que un humano me ofrece fuego y yo me excuso diciéndole que no se preocupe, que lo estoy dejando y que solo necesito tenerlo en mis labios para no echarlo de menos. Más de uno hubiera deseado ahorrarse el comentario jocoso para no morir absorbido por mi cólera.
- Bueno colega, ¿al final que vas a hacer, vas a convertirla?- Ryan no deja de pasarse la manga de su chaqueta por los labios de manera compulsiva para limpiarse hasta el mínimo resto del banquete.
- Estoy cansado Ryan, estoy cansado de toda esta mierda en serio, necesito descansar.
- No me vengas ahora con el cuento de “me clavaría una estaca” que es muy viejo, hazme el favor colega. -Ryan tenía la virtud de no tomarse en serio ninguna de mis afirmaciones, de tal manera que con el tiempo dejamos de profundizar en cualquier conversación y de lo único que hablábamos era de comida y de conversiones vampíricas, aunque ciertamente en los doscientos trece años en los que vagabundeamos juntos ninguno de los dos había llevado a cabo una, mayormente por cobardía.-
- No, descuida Ryan, no tengo tanto valor como para matarme y por eso tampoco voy a convertirla, esa historia tendrá un final y espero que no sea con mis colmillos clavados en su yugular absorbiéndole el alma.
- Vamos Cristian, no te martirices más por lo de Elisabeth, fue un impulso, eres un vampiro, eres un puto monstruo nocturno que se enamora de su plato preferido.
- Te lo digo en serio tío, ¿quién quiere un amor eterno?, ¿realmente crees que el amor puede durar para toda la eternidad? Es mejor así, ella envejece, yo huyo, ella muere, yo la echo de menos el resto de mi vida. El amor pervive mucho mejor en el recuerdo que en la vida eterna.
- Eso suena a triste y a mi la tristeza me da hambre, ¿qué te parece si nos vamos al Estatic y nos desayunamos a dos postadolesecentes drogadas hasta las cejas?
- Nunca cambiaras Ryan, eres un puto monstruo sediento.
- Por lo menos yo vivo siendo lo que soy, no como tú.
Enfilamos la Avenida Wellington de camino al Estatic. Por primera vez Ryan había dicho una verdad como un puño, soy un puto vampiro, no debería enamorarme de un humano, no debería enamorarme de nadie, mi especie me resulta despreciable, los humanos me despiertan curiosidad pero es cierto que lo que más me une a ellos es el alimento caliente que recorre su cuerpo y del que yo soy adicto por naturaleza. El amor no existe, es solo un reflejo de nuestro cerebro para no hacernos sentir solos en un mundo solitario en el que, aquel que proclame el amor a los cuatro vientos, realmente está anunciando a gritos desesperadamente que por un instante ha engañado a la soledad que lo ha acompañado toda su vida.
Y esto es cierto, para nosotros y para los humanos, somos seres solitarios y el amor es solo un parche para la insufrible conciencia que nos recuerda a diario que no somos capaces de dejar que nadie nos conozca. Probablemente sea el miedo a ser descubiertos, de cualquier manera, me sentara bien un buen trago de sangre fresca.
Publicado en Vidas Paralelas |
me encanta esta jerga vampírica. hablar del sabor de la sangre últimamente, me clavaría una estaca y demás. es la primera historia vampírica en que veo a dos colegas de siglos hablando de sus cosas… hay que meterse en la piel del vampiro. no es tan difícil, después de todo somos tan parecidos…
tengo un amigo muy dado a las criaturas de la noche, lo voy a invitar a venir…
besos (sin colmillos) (o con, si te quieres convertir.)
” El amor no existe, es solo un reflejo de nuestro cerebro para no hacernos sentir solos en un mundo solitario ” … Una de tus mejores frases.
El amor sí existe. Sólo que a veces no nos enamoramos de la persona, sino de lo que ésta nos hace sentir…
CÓNICA, demasiado tarde, hace tiempo que vivo entre tinieblas…
Gracias GATA, aunque yo no la comparto del todo, lo que pasa es que este Cristian, como buen animal de la noche, es un ser gris y atormentado. Y si el amor no existe y es solo un placebo temporal, que más dara, el caso es disfrutarlo (porque como bien sabes, es “superdivertido”)
ORNELIA, exijo un post que profundice en la idea, tiene pinta de que pueden correr rios de tinta sobre ella.
La historia de que nadie nos quiere ambientada en esta charla de dos “chupa-sangres” me ha parecido
ocurrente. Sin embargo, me gustaría decir que gracias a la Soledad y sus “sabios consejos”, tenemos la gran
suerte de experimentar el amor… amor carnal o del alma o ambos juntos…
Muy bueno, me encantó
Me ha encantado. En cuanto tenga un rato lo leeré.
Abrazo amigo!
Puede ser LUNÁTICA, que a través de la soledad podamos experimentar el amor, partiendo de la base de que hay muchos tipos de amor, ahora bien, para mi el amor, el bueno, el de “verdad”, es aquel que consiste en desear, admirar y compartir con otra persona.
Gracias EXSEMINARISTA. sabía yo que esto gustaría a otra criatura de la noche
Jajajajaja. Lo mismo te digo de tu actuación del otro día amigo, en cuánto tenga un hueco veré el video!!
Pejoee, por supuesto estoy de acuerdo con ese amor del bueno o de verdad que “predicas” o “predicamos” y, a veces, sin darnos cuenta, podemos llegar a él gracias a impulsos extraños como puede ser el de la Soledad.
a mi me gustaria saber + de ti la conica said
ese comentario del beso me llamo mucho la atencion y tu que eres
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