A DOS METROS DE LA REALIDAD

Al principio ni siquiera reparó en lo extraño que resultaba todo aquello. Varios días por semana, Miguel Ángel se perdía durante horas en aquella otra vida, la suya propia, su infancia, recorriendo lugares familiares y rememorando sucesos vividos varias décadas atrás.
Lo hacía de una manera un tanto difusa, como el que recuerda fragmentos de su vida y percibe todo con una capa de niebla, con los bordes borrosos, las frases inacabadas, las acciones entrecortadas y desordenadas y una perspectiva en tercera persona sobre la suya propia, como si fuera espectador de sus recuerdos.
Con el tiempo, las pocas horas diarias que Miguel Ángel pasaba en sus propios recuerdos empezaron a ser jornadas completas. Desde que el sol salía hasta que volvía a esconderse, Miguel Ángel paraba pocas veces para volver a la realidad, comer, hacer sus necesidades y tomar la medicación que le daban los enfermeros para mitigar el dolor. Luego volvía a la silla que había frente a la ventana de su habitación y se perdía en sus recuerdos durante horas.
Algo cambió en ese tiempo en que Miguel Ángel se desprendía de su realidad, aquella sensación de recuerdo, niebla y borde borroso se fue difuminando a la misma vez que sus recuerdos, de manera que ya no rememoraba tiempos pasados, simplemente creaba un nuevo tiempo en el que nada de lo que sucedía estaba relacionado con su vida, ni siquiera él o la imagen de él que tenía, era la misma que en la realidad.
Aquel hombre, su otro yo, era mucho más alto y robusto, más joven y con el pelo más corto, un ojo vago, siempre vestido con vaqueros agujereados, camisetas oscuras y chupas de cuero. Era un hombre rudo y valiente, decidido y temerario, mucho más serio que él, un gran bebedor, de pocas frases, cortas y tajantes, pero era él, Miguel Ángel sabía que era él, nunca lo ponía en duda cuando, rara vez, despertaba de su letargo y volvía a su otra realidad, aquella plagada de batas blancas, lámparas de cirugía y habitaciones asépticas.
Ya no recuerda la última vez que ha despertado, ni siquiera recuerda estar dormido o abstraído, Miguel Ángel se peina hacia atrás el pelo, hace los ejercicios oculares frente al espejo del baño y coge su chupa de cuero preferida antes de ir al trabajo. Una vez aparcado el coche en una callejuela sin salida del centro, se va a la cafetería de la esquina y pide un café solo con un golpe de coñac y otro de soda, ojea el periódico y espera pacientemente a que Morales llegue con el encargo. Hoy tienen que liquidar al gerente de urbanismo que ha dado al traste hasta tres veces con la ampliación de terrenos para el nuevo bloque de viviendas de lujo cerca del parque forestal.
Miguel Ángel arranca el coche y se dirige a la dirección que le han dado, aparca y antes de salir, prepara la pistola con el silenciador y la mete en el bolsillo interno de la chaqueta. Sube las escaleras y entra en la habitación, la número 703, ahí está el objetivo, ensimismado en la ventana de su habitación, con un batín ridículo de papel abierto por detrás y un principio de baba en la comisura de sus labios, Miguel Ángel Soriano Abad, 64 años, arquitecto e incorrupto.
Miguel Ángel coge el historial de su tocayo que está en un cajetín en el frontal de la cama, su nueva víctima tiene un cáncer estomacal en un estado irreversible, se encuentra en cuidados paliativos y rara vez despierta por su propia voluntad. “La primera obra de caridad de mi vida” se dice a si mismo Miguel Ángel mientras saca la pistola, apunta en la sien del viejo y le introduce un bala del calibre 45. Acto seguido se desploman los dos contra el suelo. Cuando entran los enfermeros alertados por el ruido se encuentran el cuerpo de Miguel Ángel tendido en el suelo, sobre un charco de sangre. A dos metros de él, otro charco de sangre y una pistola del calibre 45, pero ningún cuerpo.
La policía tarda tres semanas en cerrar el caso, por muy incomprensible que pueda parecerle a los investigadores, la sangre que se encontraba a dos metros de la víctima también le pertenecía a ella, la pistola tenía sus huellas dactilares y las cámaras de seguridad del pasillo no habían grabado a ningún sospechoso entrando o saliendo de aquella habitación.
Publicado en Vidas Ajenas |
He leido algún premio Planeta mucho peor que tú!
Tienes que escribir un libro, sin tardar. Y si lo haces triunfarás y te harás famoso con toda seguridad porque tienes todos los ingredientes para que así sea y, me empieza a dar tristeza ver como este maravilloso blog, cada día más, se te queda pequeño como escaparate de tus relatos.
Y si hay que invertir, o producir, o enlazar, o hacer seo, o sem, o smo.. pues se hace.. si lo hago por dinero, cuanto más por convicción!
(decido a partir de hoy entrar a este blog con el sombrero quitado por norma.. así no me lo tendré que quitar más)
Abrazosaludos!
Gracias, de verdad, un halago difícil de digerir por la magnitud, gracias a dios yo no opto al Planeta, pero si a la tapa y cerveza por el centro. Así que ya sabes, una buena estrategia de posicionamiento por la capital cuando vaya para quedarme (en Septiembre) y si de paso convencemos a Chucho, mejor que mejor. Yo creo que de esa escribimos una trilogía.
Un saludo!
Bueno, bueno… para interpretarte necesito nuevas articulaciones y señales que me permitan localizar aquí y allí, pedacitos de veracidad en tu historia humana. Esta realidad ficticia que has relatado, me hace crear pesadillas para soñar esta noche. Oiré gritos y pensaré que esta realidad que has inventado es verdadera y entonces, ya no sabré si me estoy volviendo loca o si debo tomarme las pastillas que ahora me corresponden o … soñar con comprender el milagro de tu relato.
Doy un salto desafiante para seguir leyendo el mundo fantástico que nos rodea. ¡Viva la imaginación!
Bss
Si fuera la mitad de bueno, aún sería buenísimo. Pensaba en escribir, aunque el enfermo no escribía, porque iba forjando otros personajes que eran él mismo. Y luego, la cuadratura del círculo. Me suena Poe. Y me recuerda a un relato de Txe, pero no sé decirte cuál. El suyo me daba más miedo, al final. El tuyo me parece más redondo. Igual ni se parecen. Las sinapsis son impredecibles. Muy bien, vamos.
Besos. Apúntate unas cañas conmigo para el otoño, si quieres, también.
Esas cañas ya están más que apuntadas CÓNICA, recuerda que tenemos que cerrar los mil temas que empezamos con las primeras
No tires aún de las pastillas LUNÁTICA, la mejor forma de digerir lo que tanto nos gusta leer y escribir siempre será la imaginación.. (y que viva!)
Me recuerda a ciertas palabras de Tyler Durden, el protagonista de El Club de la Lucha, diciendo que la gente habla sola, se inventa personajes, se intenta ver como le gustaría ser… Lo que pasa es que tu vuelta de tuerca es muchísimo más oscura. Se agradece que no hayas insertado una explicación, así puede uno entregarse a la delicia de aplicar su interpretación más sombría.
Por cierto: ¿si de paso convencemos a Chucho?
Apúntenme a esas cañas!
¡Yo también me apunto a las cañas!, aunque sea IMAGINARIAMENTE (o no…)
¿Cañas?… bueno, vale ¿a que hora y donde? :o)
Me gusta visitarte, me gusta tu estilo, este relato me parece bueno.
¡Jo! Sigo pensando en las cañas…
¿Pasas por mí para irnos de tapas? O ¿nos vemos allá?
Y entonces… se suicidó o lo suicidaron, por que si no hay cuerpo, ni chupa, ni nada…
¡Anda!
Ya se quien ha sido; el mismo que nos juega malas pasadas a todos, el malvado SUBCONSCIENTE, a que sí.
Y de las cañas que hay, bueno ya me dirás.
¡Salud!
Ro
CHUCHO, ahí le has dado, veo que tenemos las mismas referencias cinematográficas (y apuntado quedas)
LUNÁTICA, dalo por hecho (esto empieza a parecer un encuentro de bloggers en toda regla)
RO, las cañas te darán la respuesta a tu pregunta (Yo voy a buscarte, el caso es…dónde estarás tú?)
Encuentro mundial de blogguers sin pretensiones.. suena bien.
Me gustan los blogguers que escriben de nada, los que nunca ensucian los renglones de ego..
Me gustan los bloggers que se tienen que pagar sus cañas porque todos los enlaces de sus blogs son enlaces deseados…
Bienaventurados los blogguers que nunca llegarán a nada,
porque ellos escribirán el best seller de los sueños.
me recordás “comestica del enemigo” de Amelie Nothomb. ese vertigo encantandor que sube hasta el hipotalamo y luego aspira humo en los pulmones, dejando al espectador casi al borde del colapso.
maravilloso.
No lo he leído DJUNA, pero ten por seguro que pasa a mi lista de libros pendientes. Un saludo!
“Bienaventurados los blogguers que nunca llegarán a nada,
porque ellos escribirán el best seller de los sueños.” ja ja ja muy bueno!!! Ummm me apunto a lo de las cañas…Lunática ya me dirás algo.
Y a ti Pe…Qué te digo, que sigues escribiendo como siempre o cómo nunca!!!
Besos
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