Sep-14-2009

DESDE LA MUERTE

Hace un mes me vi morir desde el balcón de mi habitación, mientras fumaba un cigarro apoyado en la barandilla,  me observé deslizándome de mi  propio cuerpo, me subí a la barandilla y me precipité hacia el suelo de la calle viendo como, después de un grito ahogado, mis huesos se desmenuzaban contra el asfalto, no solo eso, lo sentí, sentí aquel golpe desde la barandilla de mi balcón, parte de mi conciencia también se deslizó de mi cuerpo y murió con el golpe y antes de hacerlo, sentí el dolor y la agonía más intensos de mi vida, noté como se me escapaba la vida por la boca y un remolino de pensamientos y recuerdos se apagaron tras una última frase “¿por qué coño lo he hecho?”

Cuando volví en mí, el cigarro  ya consumido me quemaba la yema de los dedos, un ínfimo dolor que me devolvió a la vida tras una agónica muerte.

Dos semanas después, mientras desayunaba en la cafetería de siempre, agarré el cuchillo lleno de mermelada de la señora que estaba a mi lado y me rebané el cuello, una tajada de lado a lado que no me permitió volver a respirar, no contento con ello me apuñalé varias veces en el pecho, buscando desesperadamente el centro de mi corazón. La señora gritaba horrorizada mientras yo, desde la barra y con el café en la mano, observaba como a tres metros me desangraba en la entrada de la cafetería de siempre. No volví en mí hasta que la señora, extrañada por mi comportamiento, intentaba recuperar su cuchillo de mis manos con un gesto mezcla de disculpa y apremio.

Una semana después, estaba en el andén del metro cuando me lancé en el momento exacto en que el frontal del vehículo pasaba a mi altura y un impacto seco me desnucó y me mató en el acto y  desde la línea de distancia prudencial del andén, pude observar como mi cuerpo se contorsionaba de manera antinatura para luego desaparecer por el túnel entre el estrépito de los gritos del resto de pasajeros y la frenada de emergencia del vehículo. Una mujer me subió  a empujones al vagón imprecando a la juventud que vive todo el día en las nubes y devolviéndome a la vida en el momento exacto que se cerraban las puertas del vagón.

Cada vez me suicidaba con mayor asiduidad, me lanzaba desde lo alto de los puentes mientras paseaba, arremetía contra grupos de skins para buscar la muerte entre sus  puños americanos, cruzaba por la autopista durante la noche para ser arrollado por un camión de mercancías, me asfixiaba con un cinturón, me cortaba las venas en un plácido baño de sales, me lanzaba en paracaídas ignorando la llave de apertura, me provocaba sobredosis para bailar con la muerte en el centro de la pista, me volví un adicto a la muerte y al dolor y al morbo de acabar con mi vida una y otra vez.

Hoy ha pasado un mes desde la primera vez que me vi morir, ya no vivo sin hacer otra cosa que no sea morir, cualquier sitio es bueno para acabar con mi vida y, una vez conseguido, corro hacia mi siguiente muerte con ansia, tanto es así que ya no recuerdo otra cosa de mi vida que no sea la última vez que me vi morir, aunque esta haya sido hace tan sólo cinco minutos; mi familia, mis amigos, mis hobbies, mi trabajo, todo lo que pertenece a mi vida anterior es ya un lejano recuerdo de otra persona que vivió mi vida y que no era yo, yo he nacido para morir, para sentir el dolor y el desasosiego de la última respiración una y otra vez, sin descanso y sin ningún objetivo aparente que no sea la muerte dolorosa y repetida hasta una saciedad que parece que nunca llega.

Mientras pienso en esto veo como una hermosa chica se sube a la barandilla del puente que estoy a punto de empezar a cruzar, la muy perra se ha adelantado a mis deseos, corro hacia ella poseído por una ira incontenible, fuerzo todos los músculos de mi cuerpo para llegar antes de que su último dedo deje de sujetar la barandilla, gritando al cielo con todas mi fuerzas, la cara roja y las venas estrangulando a la cuerdas vocales, llego justo cuando está a punto de lanzarse y la cojo de la mano y ella se desliza y yo aguanto su peso como puedo y me clavo la barandilla en el estómago y el dolor hace que tenga que aflojar mi mano y ella me mira y me sonríe y veo en su cara que es lo que quiere, que no tiene miedo, que quiere morir, como yo, como yo he querido tantas veces en mi último mes, pero con el valor añadido que tiene el saber que la suya es una muerte irreversible, que no volverá a resucitar en el recipiente cobarde de su cuerpo.

Impotente, la veo caer unos cuantos metros hasta que me tocan por detrás de la espalda para llamar mi atención y vuelvo en mí, es ella, la chica que se acaba de tirar, había presenciado su muerte que no la mia unos segundos antes, había compartido con ella  el fin de una vida y ahora me miraba y me sonreía con la misma cara que hace unos segundos me rogaba que la dejara caer.

“Por fin te encuentro”, me dijo, y desde aquel momento ninguno de los dos tuvo la necesidad de morir para luego renacer.

Publicado en Vidas Paralelas |
  1. Pejooe Said,

    Ando oxidado, perdonar las incoherencias. Esta semana me paso por vuestros hogares virtuales que echo de menos el estar en casa ;)
    (por cierto Madrid muy bonita, pena que se le haya estropeado el aire acondicionado)

  2. Ro Said,

    ¡Bienvenido!, aunque paradójicamente, vuelves hablando de muerte, mmm… interesante.
    Si, estas oxidado, y algo romántico también, lo digo por el desenlace, ¡uy! Me arriesgo a que el resto de tus “fans” me caigan como lluvia a cuchillazos y termine formando parte de tu relato. Lo siento, es que en mi taller nos hemos acostumbrado a “pulir” tanto que ya ni las películas se escapan de ser buriladas ¡!
    Lo cierto es que es un gustazo tenerte de vuelta, así que eso merece un par de besos:
    Mua y mua
    ¡Ah! y ¡Salud!, con caña virtual, por que la real esta tardando demasiado y por estas latitudes han comenzado las lluvias, ahora mismo apetece mas un café (carajillo) para inspirarse y escribir y escribir.

    Abrazo mojado de mañana lluviosa.
    Ro

  3. Pejooe Said,

    Uuuuuh, si eres carne de taller tendrás para darme por todos lados, brilllo por mis faltas (y no sólo de ortografía) :P

  4. Mararía Said,

    Ayyyyyy Pe…Un final feliz? ummm cómo hemos cambiado, qué lejos ha quedado…la muerte sigue presente por lo que leo. Te sigo leyendo, un placer. En Madrid ehhh, bueno finalmente nos veremos en la capital del reino, mire usted.

  5. Mararía Said,

    se me olvidaba: dos besos enormes desde el país de nunca jamás.

    Firmado: Campanilla (mhaithe_@hotmail.com)

    PD: La cerveza para campanilla sin alcohol y Dorada claro. ja, ja, ja

  6. Chucho Said,

    Suicidas anónimos reunidos, ¡arrepentíos!
    Sólo falta por aparecer Chris Martin cantando for some reason I can’t explain I know Saint Peter won’t call my name.... Pero lo que me intriga es ¿por qué un mes? ¿qué sucedió hace un mes? ¿por qué empezó lo que hoy acaba?

  7. la cónica Said,

    Cuánto morir para sufrirse uno… (más o menos como decía el poeta). No esperaba un final tan dulce, tampoco yo. Me encantaron los suicidios. Sólo el final creo que merece otra vuelta.

    Desde Madrid y zona suburbana tienes muchas peticiones de cañas. Yo me pido una, cuando me toque.

    Besos, supongo que de los de cariño social…

  8. Pejooe Said,

    Totalmente de acuerdo, el final es ñoño y facilón, ya advertí que andaba oxidado ;)

    CÓNICA, ando hasta arriba de curro, pero creo que la noche en blanco que se avecina podría ser una buena fecha para que nos juntemos más de 3 blogueros y nos tomemos más de 4 cañas… vos diréis.

    CHUCHO, hace un mes más o menos me fui de Tenerife, y desde aquella tengo la sensación de haber vívido varias vidas y haber asesinado a otras tantas. Es por ello, texto como reflejo maniaco de mis últimos 30 días. (la pillaste al vuelo)

    Ya, un final feliz, pero qué me pasa MARARIA? si esta historia lo tenía todo para acabar brillantemente mal!! En fin, tendré cuidado de que no vuelva a escaparse ningún reducto de “y fueron felices…”

  9. la cónica Said,

    De facilón, nada. Sólo me parecía que le quedaba que le dieras una vuelta para que fuera redondo… Por mí, vale lo de la Noche en Blanco. Aunque voy un poco de Cenicienta, preferiría no marcharme demasiado tarde. Besos en ambas mejillas.

  10. AnA* Said,

    Yo no quiero caña (a ver si así… ejem, cuela la caña).
    He negociado con los de allá arriba (unos que hay por ahí) y ante tu súplica de aire acondicionado (ya te podías haber traído playa), me dicen que los próximos días se van a dedicar a mear un poquito… así te refresques y (des)oxides. Abrígate. A verás tú lo que es MadriZ.
    Avísame cuando convoques la Noche Negra.
    Abrazo!! (que de besos, veo/leo, vas sobrao).

  11. Lunática Said,

    Desde la muerte se ve la vida. I wonder if ¿no estaría soñando con muerte por afán de agarrarse a la vida?

    Hace unos meses ví una película (bajada de internet) que no recuerdo su título que he recordado al leerte. Era una ironía al acto del suicidio. El protagonista es un chico adolescente clasificado como “raro” que continuamente está intentando suicidarse desde métodos tradicionales hasta otros más macabros. El entorno de este personaje es una familia adinerada y es una crítica fantástica a toda la sociedad desde el punto de vista del adolescente.
    La peli está genial: la cara y el papel que hacen el chico son brutales así como las múltiples ideas que se le ocurren.

    Tu texto me ha encantado y pienso en lo importante de poder elegir lo que se quiera -sea lo que sea- y perseguirlo hasta conseguirlo -sea lo que sea- (con redundancia incluida).

    Saludos y bienvenido.

  12. Chucho Said,

    Joder, ha sido mentar la inoperancia del aire acondicionado y volverse loco el aparato.

  13. ANA Said,

    Hola David
    me gusta leerte pero algo mas alegre?
    espero que estes bien.
    Besos.

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