LOS JUBILONAUTAS
Los jubilonautas han llegado para quedarse, armados hasta las prótesis dentales con todo tipo de tecnología artesanal, pretenden inculcarnos su modo de vida tiránico y poco práctico. Un jubilonauta jamás hace una cola, se introduce en ella sin titubear y rompe con el código ético establecido por el resto del personal.
Un jubilonauta no frecuenta lugares en los que el número de decibelios superen las dos cifras, por tanto es difícil verlos en discotecas u otros lugares masificados, no obstante, el jubilonauta siempre lleva a mano un dispositivo electrónico, que se recarga con dos cápsulas metálicas potencialmente contaminantes, con el cual anula su comunicación con el exterior gracias a la ruedecilla volumétrica aislante.
Un jubilonauta tiene la capacidad de bloquear un paso ya de por si complicado por una obra colindante, es frecuente verlos en casi todas las esquinas de Madrid aconsejando sobre el uso correcto de la cementera al personal de obra, o bien departiendo acaloradamente entre ellos sobre el mal endémico que suponen las obras que ellos mismo ralentizan.
Los jubilonautas tienen una capacidad genética que los hace infalibles a la hora de manejar el tráfico peatonal, gracias a la microvelocidad con la que se desplazan, pueden observar un tapón humano antes de que este suceda y a veinte metros de distancia, señalizan con sus manos el correcto desplazamiento del resto de transeúntes, llegando a increpar entre dientes a los que no hagan caso de sus señales.
Los jubilonautas planean la conquista del universo desde sus puntos estratégicos, bancos repartidos por todas las calles y parques en los que se reúnen para preparar el siguiente golpe. No tienen prisa, juegan con la ventaja de sentirse en la recta final, de saber que algunos caerán pero que pronto serán más en este pais de alta senilidad, de no esperar nada de nadie que no sea la muerte, son valientes, irascibles, bravos, tocapelotas, cansinos, agresivos e impredecibles.
Esta mañana en la panadería de enfrente, dos de ellos me han tendido una emboscada, tras colarse uno e increparle el que aquí escribe, el otro, colocaba el bastón de tal manera que al darme la vuelta mandando a cagar a su compañero de dominó, tropezara y cayera al suelo. Pensé en soltarle una galleta y pisarle la dentadura postiza, pero al final me pudo la compasión hacia el colectivo senil. Ahora desde casa, mientras me chorrea mercromina por la rodilla, pienso en una venganza cruel.
(O me sobra mucho tiempo para pensar o soy el único que se ha dado cuenta del peligro que corre la humanidad)
Publicado en Descatalogados |
(Documento escrito desde el más sano rencor de mi rótula izquierda)
Me gusta el texto, la forma en que describes a los abuelos me recuerda un poco a algunos de los cuentos de Cortázar en Historias de Cronopios y Famas. ¿De verdad te zancadilleó el señor? A lo mejor fue sin querer. Yo siempre me he preguntado cómo será nuestra generación cuando lleguemos a la jubilación, seguramente el doble de perretas que los de ahora y con un enorme síndrome de Peter Pan.
Que si lo hizo sin querer? en esta especie no existe la coincidencia, sólo el acto premeditado (y es que tienen demasiado tiempo para meditar cada una de sus acciones). Es un placer saber que ya existe un lugar para leerte, mi más cálida y tardía bienvenida a la blogosfera, te leeré con prisa para disfrutar con calma de tus palabras, un saludo!
pejooe y los jubilonautas… un capítulo de la épica contemporánea…
conocí un jubilonauta que paraba los coches a distancia, haciendo señas con una mano de que parasen, en la otra mano, la garrota. despreciaba por completo los semáforos y los pasos de cebra quince metros más allá. yo estaba aterrada, pero me decía, en sus cabales, no van a atropellar a una niña y a un pobre viejo… (de eso se aprovechan los jubilonautas, de la compasión de los mortales)
besos
Jajajaja, muy bueno el comentario la cónica, todos hemos sufrido de las iras y ansias de un jubilonauta en nuestra propia piel, o en la de un familiar cercano, que para el caso, es lo mismo.
Qué bueno! Nada como un poquito de mala uva en el humor. Esperemos que la creatividad haya vuelto para quedarse…
Jubilonautas, eh?.. tomo nota.. quedan como Enemigo Público Número 2, después de las cincuentonas de pelo oxigenado con permiso de conducir conseguido en la compra de yogures al volante de todoterrenos de gama alta.
Usa sus mismas armas: con la excusa de la rodilla hazte con una muleta.
Los jubilonautas…….Estan tan cansados de trabajar, pasar apuros para llegar a final de mes, de encontrarse solos aunque han criado a unos cuantos hijos, que bien se merecen hacer alguna
perreria de vez en cuando.
Digo yo.
La frase con la que terminas tu texto la he leído en estas últimas semanas en algún sitio. Había decidido crear a partir de ella un idea para dejar escrito un punto de vista imaginativo y que no fuera derrotista. Pero después de leer tu post, ya no me atrevo…
Saludos.
Eres un genio, UN GENIO!!!!!
Aunque te entre urticaria, por una vez, hazme caso y escucha esta canción, va al pelo con tu maravilloso texto.
Te quiero, un beso:
http://www.goear.com/listen/341890c/El-vals-de-los-jubilados-ismael-serrano
Y por no hablar de los que conducen, a 50km/h sus cochecitos por la autovía…
Y cómo es que hace tanto que no escribes? Te has hecho jubilonauta, tú también, a tu edad?
Un beso.
No, que va, simplemente he pedido una excedencia para asimilar mi nueva situación, tarde o temprano tendré que volver al tajo
y dime, se te está acabando la excedencia, verdad?
Me han prometido presentarme al ilustre creador de tanta sabiduria de autopista, al oraculo de la carretera norte. Pense que debia compartir la noticia con vos, pues sabrias entender mi emocion…
Vuelve pronto.
Oye tio cual es tu rollo? Que pases por la isla de carrera y pases de todo, todavia lo puedo entender, fìjate! Pero que ya no dejes ni una lìnea (de leer, sobretodo) para tus lectores me parece demasiado!!
Todos junto: BASTA CON EL SILENCIO BLOG-GICO DEL PE’!!!
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