PARADA CARDÍACA

Manuel sufrió una parada cardíaca el 13 de Abril de 1997. Según los médicos estuvo clínicamente muerto durante tres minutos, tras los cuales fue reanimado por obra y gracia divina de una descarga voltaica directa al corazón.
Durante esos ciento ochenta segundos Manuel no vio pasar su vida ante sus ojos, tampoco vio un túnel deficientemente iluminado, Manuel se vio unos años más mayor, sentado en una silla fría y rodeado de un halo blanco, el cuerpo magullado y una mirada pérdida hacia el infinito. Se vio levantarse, acercarse a un ventanal, girar la manilla y lanzarse hacia el vacío, se sintió liberado, agradecido de morir, conforme con aquel final.
Luego Manuel dejó de verse, volvió convulsamente a la vida con una bocanada desesperada que anunciaba que aquella no era su hora. Manuel renació aquel día consciente de que acababa de vivir su verdadera muerte, moldeó obsesivamente en su cabeza las causas por las cuales llegaría a verse en un futuro incierto en aquella situación, fue tanto lo que le obsesionó aquella visión que poco a poco fue perdiendo todo lo que le conectaba a la realidad, alejándose hasta tal punto que no se pudo hacer otra cosa más por él que ingresarlo en una clínica mental.
Finalmente Manuel esperaba sentado, en una silla metálica, vestido con un batín blanco y con el cuerpo magullado por las correas de retención de la camilla. Manuel estaba profundamente drogado, pero tenía la conciencia suficiente para saber que aquel era el momento, que por fin había llegado, que ya no tendría que pensar más en ello, que realmente estaba viviendo su destino.
Se levantó, giro la manilla y se lanzó al vacío, sintiéndose liberado, agradecido de morir, conforme con aquel final.
