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May-12-2011

AMOR PROPIO

AMOR PROPIO

He vuelto a tocarme a escondidas.  Creí haberlo dejado  atrás, pero no puedo.Cada cierto tiempo vuelvo a caer en la rutina de un vicio que me mece entre orgasmo y orgasmo auto inducido, hasta el desenlace más vergonzante  que pueda soportar.

Cada día me toco más y en intervalos más cortos, en sitios públicos insospechados, en el metro, en el autobús, en la cola del supermercado, en el parque, en la calle mientras camino, me masturbo por una abertura del bolsillo  en la oficina mientras pongo al día mi correo,  o me froto la polla entre los muslos mientras espero a que llegue el metro que me lleve de nuevo a casa.

Puede parecer una manía placentera, pero nada más lejos de la realidad, es un esclavismo genital constante, una obsesión continua por exprimirme el rabo hasta sacar la última gota de semen, tengo heridas en la piel y a veces siento un dolor agudo en el glande que me provoca nauseas, mareos y desmayos.

Ahora estoy completamente avergonzado, una niña de 5 años me mira con curiosidad infinita mientras masca un chicle y su perro lame mis deportivas libremente. Desde mi posición la niña parece enorme y tiene una cabeza desproporcionada, como en una mala pesadilla en la que todo tu entorno está sobredimensionado y las cosas pequeñas se aprecian con un tamaño aterrador.

El resto de los adultos guardan una distancia prudencial y solo yo, tumbado en el centro del círculo y  la niña de cabeza enorme con su perro, justo a mi lado, sufrimos la mirada adulta de asombro y desaprobación. Parece que el chucho ha terminado su festín, lo que agradezco, porque quitarme el semen reseco de los pantalones  ya va a llevarme un buen rato y tengo que estar en 19 minutos en la oficina.

O esa es mi idea, parece ser que otra vez he vuelto a cerrar el ciclo, pasaré un tiempo en el centro, lo más probable es que el agravante niña-perro aumente mi estancia algunas semanas más.  De todas formas es un alivio, volveré a la normalidad de mi existencia en unos meses, volverá a girar la rueda de nuevo, salir del centro, buscar un empleo, mantener relaciones distantes con mis compañeros de trabajo, bajar a comprar al chino algo precocinado para cenar, ver  programas de debate hasta quedarme dormido y así, hasta que vuelva a tocarme, sin querer, de refilón y la excitación de lo prohibido me lleve a querer repetir este ciclo destructivo una vez más.

Tengo que dejar de tocarme la polla.

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