Archive for the ‘Diálogos Alquitranados’ Category

Ago-31-2008

CARA O CRUZ

- Si sale cara, me llevas contigo, si sale cruz, te doy dos besos y me despido. Para siempre.

- ¿Por qué haces “siempre” lo mismo?

- ¿Tienes una moneda o no?

- ¿Tienes que ser tan extremista con todo?

- Mejor si es de 2 €, son más grandes, aunque al final, con estas monedas de mierda una nunca sabe si la cosa va de cara o se está dando de cruces.

- ¿Te das cuenta de qué estamos en dos conversaciones diferentes?

- Tanto diseño europeo, tanta moneda europea y tanta constitución europea nos está haciendo a todos igual de gilipollas, con lo atractivas que son las diferencias. Echo de menos la peseta.

- A veces te mataría…

- Y la moneda de cinco duros, y los talegos y las monedas de 500. ¿Te acuerdas de esas enormes monedas que tanto pesaban? eso si que era dinero de verdad y no los pobres centimajos que no hacen ruido ni al caer al suelo. ¡Que falta de personalidad!

- Es solo dinero…

- Paradójica reflexión, viniendo de ti.

- Por lo menos ha servido para que me contestes, aunque solo sea para reprocharme algo una vez más.

- De verdad cariño, a veces pienso que yo soy una bella moneda de 500 pesetas y tú solo un vulgar centimajo. ¿Vas a sacar la moneda o no?

- ¿De verdad quieres echar a suertes el venirte conmigo a Escocia o que lo nuestro se acabe para siempre?

- Veo que no crees en el destino, lo que ha de ser, será, con o sin moneda.

- Y yo veo qué tu no crees en nosotros.

-  Nunca me has dicho que me quieres y yo solo creo en el amor.

- Te quiero.

- Entonces haz algo por mí, AMOR MIO.

- Dime…

- Saca una moneda.

- Dios mio, que surrealismo. Toma.

- Recuerda, cara:amor, cruz:soledad.

- Lo que tu digas, solo quiero que esto termine ya, hace un frio cojonudo y son las tres de la mañana.

- Ahí va.

- ¿Qué ha salido?

- Ven y míralo.

- ¿Es eso cara? Parece una cara. Espera, a ver que hay por el otro lado. Eso también parece cara, a lo mejor lo que salió es cara y esto es cruz. No espera, juraría que esto es cara, tendría más sentido que lo fuera y no lo que salió.

- ¿Así que para ti eso es cara no centimajo?

- Para mí esto es perder el tiempo a las 3 de la mañana por que tú no tienes el valor de decidir nunca nada.

- Pues para mí también es cruz. Es una cruz como la copa de un pino, es una cruz monumental, una cruz de crucifixión, una enorme y dolorosa cruz.

- Ah, ya veo, ahora lo comprendo todo, solo era uno más de tus juegos para divertirte mientras me decías que no ibas a venir conmigo.

- Son las reglas del juego y ha salido cruz, así que me toca darte dos besos y despedirme.

- Bueno, me queda el consuelo de pensar que, en el fondo, los dos sabíamos que esto que había entre nosotros era una cruz.

- Bon Voyage centimajo.

-…en fin.

Publicado en Diálogos Alquitranados |
May-27-2008

CRUCE DE LÍNEAS

- ¿Qué tal?
- Joder tía, jajajaja, me pillaste en medio de la entrevista, vaya palo, empezó a sonar y vibrar como un condenado y…
- ¿Jose?, ¿oye?
- No, soy María, y por tu voz sospecho que tú no eres Elena.
- A ver, a ver, estaba llamando a mi hermano y…
- jajajaja, vaya parece que se han cruzado las líneas.
- Es la primera vez que me pasa.
- Dicen que las primeras veces son las mejores.
- Muy bueno, pues nada, no sé María, ya que estamos… ¿qué tal fue la entrevista?
- ¿Te importa?
- Es solo curiosidad, aunque sino quieres…
- Pues parece ser que el muy cretino del gerente piensa que, aunque me haya entrevistado y haya visto en mí las cualidades necesarias para el puesto, el perfil comercial de su empresa es puramente masculino, es decir, que una mujer no sabría vender tan bien como un hombre los productos de su empresa, ¿te lo puedes creer?
- Si, me suena esa historia, seguro que es una empresa de construcción o montaje o productos muy técnicos, ¿verdad?
- ¿Cómo lo sabes?
- Ya te lo dije, me suena esa historia.
- ¿Y qué tendrá que ver eso con que yo sea mejor o peor vendiendo que un tío?
- El otro día estaba en un avión a punto de despegar y la azafata comunicó que había que esperar un poco para entrar en pista. De repente media docena de coches de la guardia civil rodearon el avión, el pasaje se puso nervioso, la azafata comunicó que había que verificar la identidad de un pasajero y todo el pasaje fijo la mirada en un joven de unos treinta años de rasgos árabes que escuchaba música tranquilamente con su Ipod.
- ¿Y eso qué tiene que ver con lo que he dicho?
- La gente prejuzga y casi siempre sentencia, sin segundas oportunidades. Al final, la guardia civil se llevó esposado a un hombre de mediana edad, raza blanca, vestido de ejecutivo y con una planta impecable, que estaba sentado justo al lado de aquel chaval.
- Entiendo, eres uno de esos tíos que para explicar cualquier cosa usa una anécdota en primera persona que seguramente ni siquiera ha vivido, ¿verdad?
- Y tú eres una de esas tías escépticas e irónicas que siempre esta a la defensiva, ¿verdad?
- Soy comercial, de nacimiento, regateé hasta el cordón umbilical.
- No lo dudo, a ver si eres tan buena. Véndeme una cita contigo y si consigues convencerme, te invito a cenar esta noche en el local más caro de la ciudad, tú pones las condiciones.
- ¿Bromeas?
- Podría contarte una anécdota que te aclarara que yo nunca bromeo cuando apuesto.
- Vale, vale, no empieces y déjame pensar un momento en como venderte la cita más cara de tu vida.
- A ver…
- Ya lo tengo. No soy la más guapa, ni la más simpática, ni la más inteligente, ni la más cariñosa, ni siquiera la más ardiente.
- Juraría que dije convencer, no ahuyentar.
- Pero lo que si sé es que la suma de todo lo que soy es superior al mejor total que hayas tenido en tu vida.
- Si que eres buena comercial, espero que la suma de esta noche no supere el total de mi tarjeta de crédito.
- En el Tantra, a las nueve, en el centro.
- Suena bien.
- Una última condición, ve acompañado, le prometí a Elena, aquella a la que le robaste esta conversación, que esta noche saldríamos a olvidar y bebernos todos nuestros problemas.
- De acuerdo, si hubieras sido tan convincente con aquel gerente, el trabajo sería tuyo.
- Bueno, yo he ganado una cena en el mejor local de la ciudad y ese capullo, el tatuaje de mis llaves en el lateral de su coche. Al final creo que salí ganando yo.
- Recuérdame que no te enseñe mi coche, Maria.
- Por cierto, aún no sé tu nombre.
- Perfecto, ya tenemos algo de que hablar.

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- ¿Entonces qué tío, vienes o no vienes a cenar?
- ¿Una cita a ciegas, a dúo, con mi hermano y en el local más caro de la ciudad? Eres tonto hermano, tonto del culo.
- Venga que pago yo, lo pasaremos bien, arriesga un poco por una vez, puede ser divertido.
- ¿Arriesga un poco? Ya he arriesgado demasiado hoy, la última entrevista que hice para buscar un jefe de ventas terminó con la carrocería de mi coche rallada de arriba a abajo.
- Me suena esa historia, ¿era una mujer y le dijiste que no se adaptaba al perfil comercial?
- ¿Cómo lo sabes?
- Ya te lo dije, me suena esa historia. Definitivamente tienes que venir.

Publicado en Diálogos Alquitranados |
Ene-14-2008

LA ÚLTIMA LLAMADA

- Bueno, ¿qué tal?

- Eso da igual.

- A mi no me da.

- Mejor dejemos de hablar de dar y recibir. El pájaro ha muerto.

- Tira la jaula con él dentro.

- Ya veo que te ha dado por deshacerte de todo.

- No se me ocurre otra cosa mejor, estoy nerviosa.

- Todavía hay una maleta en el pasillo.

- Lo sé, mañana paso a recogerla. ¿Estás bien?

- Me has dejado de un día para otro, con una casa llena de recuerdos y una jaula que es un ataúd con un pájaro que ya no pía.

- Que despiadado.

- Si te refieres al pájaro es un comentario cómicamente brillante pero…

- …humanamente deleznable, lo sé. Me refería a tu comentario para hacer pesar mi decisión.

- No era mi intención, disculpa, fue la inercia compasiva, que últimamente me juega malas pasadas. No es que el paisaje sea de mi agrado, todo sería más fácil si cogiera las maletas y dejara de estar aquí.

- Te di a elegir.

- No niña, la elección fue tuya, yo sólo me limité a decidir entre las pocas opciones que quedaron, las pocas opciones que dejaste.

- ¿Y qué querías?

- Que me siguieras queriendo.

- Créeme, a mi también me hubiera gustado.

- Ya, pero en temas de corazón no manda la razón.

- Odio las frases hechas.

- Y yo tener estas conversaciones contigo.

- Es lo normal, por lo menos durante algún tiempo, hasta que todo…

- Descuida, pasará un tiempo sin que las tengamos. Voy a colgar, creo haber oído al pájaro piar.

- Me encanta tu humor…… ya ni te preocupas en tener una buena excusa para colgarme el teléfono.

- Ya no tengo porqué hacerlo, recuerda venir a por tu maleta. Recuerda dejar las llaves en el mueble de la entrada. Recuerda no volver a llamarme por teléfono.

- Te quise.

- Yo también. Un beso, voy a refugiarme en el pasado.

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Publicado en A Pulmón Abierto, Diálogos Alquitranados |
Ene-8-2008

EVITANDO LA LLUVIA

Camino por la calle sin destino aparente, recreándome en cada pisada, el cielo gris asfalto, el viento frío entrando hasta los huesos sin permiso, mirando hacía todo sin ver nada, pensando cuatro realidades más allá de la que vivo, construyendo posibles futuros, reconstruyendo pasados desacertados, imaginando otros finales que con seguridad me hubieran llevado muy lejos de esta calle.

Miro hacía arriba y veo una nube blanca destacando en la enorme masa gris, esta justo encima de mi, siguiéndome, guiándome, no puedo evitar mirarla. De tanto mirar hacía arriba me meto una hostia enorme contra una farola, salgo despedido hacía atrás y caigo al suelo tras dar cuatro ridículos y descoordinados pasitos invertidos.

No era una farola, era una chica. Sangra por la nariz y tiene los ojos llenos de lágrimas. Me mira mientras busca palabras.

- Lo siento es que estaba…., estaba mirando (se sonroja), …hacía arriba.

- Ya no está.

- ¿El qué?

- La nube.

- ¿La viste?

- La seguí.

- Yo a ti no te vi.

- Toma, límpiate, estas sangrando.

- Gracias…

(silencio)

- Desapareció justo cuando chocamos (me arrepiento).

- ¿Qué quieres decir?

- Pues lo que he dicho, que desapareció justo cuando nos chocamos. Todavía sangras.

Suena mi teléfono, no lo cojo. Ni siquiera miro quien llama. Ella me mira con curiosidad.

- ¿No vas a cogerlo?

- No, el día ha sido demasiado gris, prefiero evitar que empiece a llover.

- ¿Por coger el teléfono?¿ tu móvil controla el tiempo?

- Controla el mío y a veces, cuando contesto, empiezo a llover.

- Entiendo, empiezas a llover… ¿Y qué vas a hacer?

- Pues, teniendo en cuenta que al chocarnos desapareció la última nube blanca, que creo en las coincidencias si estas justifican poder conocerte y que, por mi culpa estas sangrando por la nariz, creo que lo más justo sería invitarte a tomar una café.

- De acuerdo, acepto, pero con una sola condición.

- Tú dirás…

Se acerca y me da un beso suave y dulce en la mejilla.

- Prométeme que tu móvil nunca hará que lluevan mis mejillas.

Apago el móvil.

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Publicado en A Pulmón Abierto, Diálogos Alquitranados |
Oct-11-2007

LA HORA

- Disculpe, tiene hora?

- Depende…

- Depende de..?

- De para que la quiera.

- Sólo quiero saber la hora.

- No entiendo en que puede ayudarle eso.

- ehm, ¿está usted bromeando?.

- Nunca bromeo con el tiempo.

- Da igual, la quiero para saberla ¿de acuerdo?, para no llegar tarde.

- llegar tarde a dónde?

- le interesa?

- a mí no, al que le interesa es a usted.

- viejo loco, en fin. Llegar tarde a mi casa.

- Le espera alguien?

- no

- Sigo sin entender.

- El qué?

- su prisa.

- no la entendería aunque se la explicara.

- Sino puede explicarla es que usted mismo no la entiende.

- Es que………………

- ¿Hay algo o alguien que le espera?¿O le persigue?

- más o menos…

- entiendo

- Entiende?

- Todos tenemos sombras amigo.

- sombras?

- Si, y cuanta más claridad nos rodea, más se acentuán. Ha de aprender a convivir con ellas, no las tema, no se avergüence de ellas, todo el mundo las tiene. No busqué la oscuridad para esconderlas, sólo hará que sean más fuertes. Yo me pase gran parte de mi vida pegado a las paredes, escondiéndome de ellas, evitándo que los demás las vieran, sobre todo aquellos que desprendían tanta luz hacía mí. Yo no me merecía ese regalo.

- y qué hizo para superar el miedo?

- convivir con ellas.

- y lo consiguió?

- Sigo intentándolo.

- Entiendo…

- entiende?

- si. Entiendo que lo suyo no es de nacimiento.

- Un chico listo. Toma, te regalo un boleto.

- Se lo hizo usted?

- Supuse que así no me quedaría más remedio que afrontar mis miedos.

- Se refiere a sus sombras, supongo.

- Exacto.

- Hay que tener valor para hacerlo.

- No crea, también es muy cobarde. Hace tiempo que no veo nada de luz. Y con la oscuridad total uno se acostumbra a no buscar sus sombras, simplemente se instala en ellas y las vive continuamente.

- Deme un boleto, tentaré a la suerte.

- Tome, se va a casa?

- No………………… creo que voy a dar una vuelta por la ciudad, por las calles más soleadas, las que están llenas de gente, de recuerdos, de problemas inesperados.Hoy voy a optar por la luz.

- Me parece bien, suerte con tus luces.

- Suerte a usted con sus sombras. Por cierto, son las 4.

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Mar-4-2007

DOCTOR, ME DUELE EL ALMA

 

Me duele el alma

- Buenos Días.

- Buenos Días Doctor.

- Dígame que le duele.

- Me duele el alma Doctor.

- Desde cuándo?

- Pues hará aproximadamente 26 años.

- Mmmmmm, ya veo, 26 años.

- Si , doctor.

- Bebe usted?

- De todo

- Fuma?

- A Diario.

- Tiene relaciones sexuales??

- Siempre que me dejan.

- Utiliza protección??

- Si, intento no enamorarme..

- Oye música a menudo?

- Más bien la escucho.

- Tiene familiares con el mismo problema??

- Tengo familiares, amigos, conocidos, enemigos…….todos con el mismo problema.

- Esta usted trabajando actualmente?

- Si, me dedico a mi al 100% y creo que estoy haciendo un buen trabajo.

- Muy bien, eso es todo.

- Eso es todo Doctor?

- Si, eso es todo.

- No me va a dar una cura? No va a pincharme ningún analgésico que calme esta desazón?

- No.

- Pero estoy malo doctor, me duele el alma!!

- Usted no esta malo caballero.

- A no?

- No.

- Entonces qué me pasa?

- Que siente, piensa, cree y actúa como todos los demás.

- Entonces, porqué me duele el alma?

- Por que está haciendo lo incorrecto, pruebe a sentir sin miedo a ser rechazado, a pensar que realmente puede cambiar, a creer en usted por encima de todas las cosas y a actuar en consecuencia con todo lo anterior.

- Y se me pasará Doctor?

- No lo sé, nunca tuve el valor de probarlo.

 

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