MOMENTOS INTENSOS (la función)
Quinientas cuarenta y tres butacas, un escenario, cuatro chupitos de coñac, un sombrero, un maletín vacío y una gabardina y debajo, unos pantalones vaqueros recortados y nada más. Yo maquillado, ella, maquillada, todos maquillados.
500 rumores más allá de las cortinas rojas, yo, sentado en un taburete, en medio del escenario, se abrirán las cortinas, comenzará la función. Manos sudorosas, taquicardías, un nudo en la garganta y nervios. Y dudas, muchas.
La cabeza agachada, mirando al suelo, la concentración dispersa y la dispersión concentrada en un sólo punto del suelo, una marca, una x hecha con dos tiras blancas. Los actores que pasan a mi lado, me tocan, me abrazan y me preguntan. Contesto poco o no contesto. Trago saliva, contínuamente.
Se bajan las luces y se apagan los rumores de la sala. Expectación ante la primera palabra del narrador. Aparto el taburete, busco la marca en la oscuridad, me cuadro y respiro entrecortado.
El narrador termina, sale de escena y se corren las cortinas. Un foco salvador me ciega, me guía y la piel que me cubre, de gallina. Empieza la función.
(Echo de menos el teatro)
Publicado en Momentos Intensos |